TIPA, el plan B(iodegradable) del plástico

¡En Back Market sabemos distinguir una buena idea cuando vemos alguna!
Ejemplo: una start-up israelí que trabaja para conseguir un plástico biodegradable.

El problema con el plástico flexible …

Es que contamina una barbaridad. Estamos encantados de desenvolver nuestra camiseta con la imagen de Mariah Carrey, de abrir una chocolatina – light – o de romper el paquete de cualquier comida rápida, pero solemos olvidar rápidamente que lo que cae al fondo de nuestra papelera suele terminar:

1/ quemado mediante un proceso costoso, liberando humos asquerosos;
2/ olvidado en un vertedero;
3/ ingerido por una bonita tortuga, una adorable gaviota, una dulce ballena o precioso delfín (#NoSeTocaMiDelfín)

Este es un problema muy difícil de resolver porque, retomando una expresión de Doc Brown, hemos alcanzado un punto de no retorno (Regreso al Futuro 3 para los que necesiten la referencia). Un punto de no retorno porque, actualmente resulta, imposible imaginarnos viviendo sin este material que nos resulta tan útil.

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En vez de pensar en cómo dejar de utilizarlo, había que saber por qué lo podíamos sustituir.

La idea de Tipa: un plástico biodegradable

Y esta idea, la tuvo Daphna Nissenbaum, la CEO de Tipa. Esta startup israelí ha estado trabajando durante cinco años para desarrollar un plástico flexible que fuera tan biodegradable como la cáscara de una fruta.

El concepto nace con una naranja: la monda, además de proteger la fruta, alimenta la tierra cuando cae al suelo.
Además, los polímeros que utiliza Tipa se descomponen y nutren a las bacterias, alimentando el compost. Después de 6 meses, el envoltorio se convierte en un recurso natural.

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Y después de años de investigación…

Tipa creó un plástico que se puede utilizar para envolver productos de consumo, como textiles o productos alimentarios (con total seguridad y probado por las agencias sanitarias).

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El envoltorio se degrada en 6 meses y se puede tratar con un compostador industrial (como los que hay en los vertederos), un compostador particular (saluda a las lombrices que están en el fondo de tu jardín), e incluso, en caso de que una inoportuna ráfaga se llevase el envoltorio de tu bocadillo de queso (porque no podemos imaginarte tirando los envoltorios al suelo), en un entorno 100% natural (lleva algo de tiempo, pero también funciona).

Por qué va a ser la monda

(Segundo intento de juego de palabras)
Porque Tipa ya está teniendo mucho éxito en Estados Unidos, en los Países Bajos, en Inglaterra y en Alemania. En un mercado mundial estimado en 91 mil millones de dólares al año (y 114 mil millones de aquí a 2020), la parte de los envoltorios biodegradables podría elevarse a 3.400 millones de euros. Una lógica de expansión que conllevará naturalmente a una bajada de los costes y a una generalización de las alternativas ecológicas.

 

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