Érase una vez la economía circular

Todos conocemos las 1001 noches, pero… ¿has oído hablar de las 1001 vidas? Es una bella historia escrita por varias manos, entre ellas, las tuyas. ¿Ya has tomado asiento?

Érase una vez un conjunto de palabras entrelazadas llamadas recogida selectiva, desarrollo sostenible y economía circular, palabras tan familiares que todos nos hemos cruzado con ellas al menos una vez en la vida. Un día, a economía circular le presentaron a Back Market. Fue un flechazo inmediato, no hay por qué ocultarlo. Nosotros creemos que el amor está hecho para compartirse, y que los teléfonos inteligentes, sin ir más lejos, están en el corazón de la relación.

 

Del nacimiento a la muerte de un teléfono inteligente

Desde la concepción de un teléfono inteligente, la economía circular se inmiscuye, cuestionando la enfermedad o la muerte inevitable de este. Se impone en todas las fases del ciclo de vida de los productos.

Las empresas crean, por ejemplo, teléfonos inteligentes con baterías extraíbles (más fáciles de reciclar o de cambiar), con componentes fácilmente reemplazables o reparables y con materiales reciclables. El mejor ejemplo del mercado actual es el Fairphone.

A continuación, se procede a la construcción del teléfono inteligente. Esta 2ª fase implica la extracción y transformación de las materias primas necesarias, limitadas o renovables, así como la fabricación y el montaje de los componentes. Para hacernos una idea, la fase de producción por sí sola representa el 78% de los gases de efecto invernadero emitidos durante toda la vida útil de un iPhone 7. Incluso los osos polares pierden sus medios.

En economía circular, la idea principal es utilizar la menor energía posible, favorecer las energías renovables y tratar al máximo de recuperar todo o parte de la energía utilizada.

Una vez terminado el teléfono inteligente, se distribuye y pone a la venta en tiendas o en internet ¡para luego llegar a nuestros bolsillos! Sin embargo, no se queda mucho tiempo en ellos. Unos 18 meses de media… Una vida muy corta, debido en parte a la obsolescencia programada. Pero esa es otra historia.

Porque el anterior se ha roto, tiene menos características que las novedades del mercado o, simplemente, porque su diseño es obsoleto. Entonces, este teléfono inteligente viejo se abandona en un cajón, o peor aún, termina su vida en nuestros vertederos

La resurrección infinita del teléfono inteligente o, al menos, de sus componentes

Reflexionar en circuito cerrado y aplicar los principios de la economía circular permite evitar que un teléfono inteligente se convierta en un desecho electrónico y pase a unirse a los 1,4 millones de toneladas que generan cada año los franceses…

¿Qué reflexiones son positivas? Antes de pensar en la basura, hay que recordar las tres palabras clave: ¡reutilizar, reparar, reciclar!

Por ejemplo, dar un teléfono que aún funciona a un familiar, reparar el teléfono en lugar de comprar uno nuevo o vender el teléfono inteligente anterior a un nuevo usuario. Y, si el teléfono inteligente no puede repararse, sus componentes pueden reciclarse y emplearse para fabricar otros productos. ¡No tiene fin!

Evidentemente, en Back Market, la economía circular nos lo cuenta: recuperación de teléfonos inteligentes antiguos, reparación, reciclaje, redistribución… ¡Un hermoso proceso hecho posible gracias a todos vosotros! ¿Las 1001 vidas de los teléfonos reciclados? ¡Tú eres quien las crea! 

 

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