El reacondicionado – hasta el infinito y más allá

El mercado del reacondicionamiento está en plena ebullición. ¿Pero qué nuevos sectores se abren a esta práctica? ¿Y cuáles son los mayores desafíos que acompañan al auge de la industria del reacondicionamiento?

Aunque el mercado de ocasión existe desde el inicio de los tiempos (o casi), el del reacondicionamiento está en plena ebullición. Aunque sea muy común en el campo de los smartphones, un segmento «histórico» del reacondicionado, numerosos sectores están abriendo las puertas a esta práctica.

No se pierde nada, nada se crea… ¡Todo se reacondiciona!

Ya conocíamos el neumático recauchutado, los iPhone reacondicionados y el papel reciclado… Pero ahora llegan los vaqueros «refurbished» y el Peugeot de ocasión reacondicionado. Lógicamente, uno se imagina que cualquier producto compuesto por al menos dos piezas desmontables e intercambiables puede ser reacondicionado, al menos en lo concerniente a los productos eléctricos, electrónicos y mecánicos. Los productos high-tech y los electrodomésticos han sido los primeros en ver cómo su vida se prolongaba y volvían al mercado dotados de nuevos componentes. Pero muchos otros bienes, tan diversos como sorprendentes, se han unido a ellos en el universo de los reacondicionados. Este virus ha afectado incluso al mercado del automóvil.

Hoy en día todo el mundo puede comprarse un vehículo de ocasión completamente reacondicionado. En efecto, Aramis Auto reacondiciona desde 2014 vehículos en su fábrica de Montélimar (Francia), de la que salen más de 10 000 vehículos al año.

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© Aramisauto.com

De aquí en adelante veremos cómo ropa, bolsos, todos los tipos de baterías, máquinas industriales, cartuchos, tóner e incluso cajas de cambios reciben atenciones especiales por parte de los reacondicionadores.

Lo que no se reacondiciona todavía seguro que se reacondiciona dentro de poco.

¿Y mañana? Sin ser unos expertos, podemos afirmar que no parece que la imaginación de este sector tenga límite. ¿Por qué no un cepillo de dientes reacondicionado (o no), un bol con tu nombre reacondicionado, un juguete reacondicionado o incluso un metro de París reacondicionado, un autobús escolar reacondicionado para los mercados emergentes o para hacer bajar la factura de las comunidades?

Creación de empresas y cambio en las mentalidades

El sector del reacondicionamiento está claramente en plena ebullición. Hoy en día existen en Francia numerosas empresas que giran en torno a este concepto. ¡Back Market trabaja ya con al menos 80 empresas francesas de reacondicionamiento! Aunque el desarrollo de este mercado tiene, sin duda, un impacto sobre la venta de productos nuevos, también tiene un efecto positivo evidente en la creación de empleo.

La explosión del mercado del reacondicionamiento implica que la demanda existe y que el público está listo. Pero todavía falta mucho por hacer si se quiere convencer a la inmensa mayoría de los consumidores: hay que cambiar sus hábitos y comportamientos.

Esto pasa sobre todo por la «desacralización» de lo nuevo (considerado como más eficaz y seguro), y la rehabilitación del producto que ya ha sido utilizado. Lograr que el reflejo de compra de productos reacondicionados sea comparable al de la compra de productos nuevos es un camino largo.

Pero las ventajas que ofrecen los reacondicionadores son tan evidentes que este nuevo modo de consumo debería pasar rápidamente a ser una costumbre. Un precio reducido con respecto al nuevo, una calidad superior a la de ocasión y un espíritu eco-responsable: ¡los argumentos están ahí! Y nos encontramos con un pie dentro de una nueva era en la que el cliente tiene ante sí una nueva opción. Esta tercera vía, que nos ofrece productos de mejor calidad que los de ocasión y poco alejados de los nuevos, tiene futuro. Corremos en riesgo de que nos arrastre hasta el infinito y más allá

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