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De ocasión o reacondicionado : una elección informada

En tiempos en el que se vuelve a hablar de sobreconsumo y en el que la mayor parte de los hogares ven peligrar sus presupuestos, nuestra relación con la tecnología se ha visto alterada. El ritmo frenético al que ven la luz los últimos modelos de smartphones, tablets u ordenadores suponen una presión constante a golpe de campañas publicitarias intrusivas.

¿Pero qué podemos hacer con nuestros aparatos, considerados obsoletos en tan poco tiempo? ¿Y cómo podemos hacer para comprar uno nuevo con nuestra triste y maltratada cuenta bancaria?

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© Artsplav

Dos soluciones posibles: el mercado de ocasión y el de los reacondicionados.

El mercado de ocasión: del trueque entre amigos a una auténtica oferta

Estaba poco presente entre nuestros hábitos de consumo hace apenas quince años, la compra de bienes de ocasión se ve hoy como un buen plan, e incluso a veces como un acto de… militancia. Más allá de la red comercial convencional, los sitios web de reventa de ocasión florecen como prueba del entusiasmo que genera el mercado de ocasión.

Hoy en día, el mercado de los smartphones de ocasión ha aumentado en un 50% con respecto al año pasado y mueve 120 millones de unidades en todo el mundo.

Encontraremos buenos chollos sobre todo a través de las redes sociales y los amigos de los amigos, desde un smartphone comprado hace apenas 6 meses a una tablet con la batería cansada con la que esperamos recuperar algun euros. Los precios están tirados… ¡Pero el material a veces también!

Un mercado no regulado que tiene limites

Se trata de un mercado no regulado que depende de la buena voluntad de vendedores y compradores. Resulta imposible verificar el estado real de una batería antes de haber probado el aparato varios días: la suerte y la honestidad del vendedor son nuestra única protección.

Es cierto que, además de la falta de verificación del material, hay numerosos inconvenientes: no hay garantía y es una oferta geolocalizada (y, por tanto, no accesible a todos) que llega a cuentagotas. Nos esperan muchas horas buscando el producto correcto y verificar que el precio sea el más justo…

Una vez hemos encontrado lo que buscamos tenemos que enfrentarnos al problema logístico. ¿Dónde nos encontramos? ¿Cuándo? Fulanito no puede al final, así que hay que retrasarlo una semana.

Comprar de ocasión no es, por tanto, la mejor de las soluciones. Sin embargo, sí que lo es cuando se trata de revender aparatos eléctricos o electrónicos, rellenar nuestra cartera y dirigir nuestras compras hacia… ¡el reacondicionado!

El reacondicionado: la intransigencia de la calidad

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© Vlad Teodor

Los que no tienen suficiente presupuesto para comprar uno nuevo (y, tal vez, no desean alimentar la sobreproducción sobreconsumiendo) pero no quieren renunciar a la calidad tienen en el reacondicionado una solución intermedia de confianza.
La aparición de actores especializados en el reacondicionamiento, como Back Market, es una prueba de esta vía alternativa, entre el ansia tecnológica y el consumo responsable.

Una elección ecológica

Con una menor demanda de productos nuevos hay un menor frenesí de producción, un menor derroche de energía, de materias primas más o menos sanas, una menor presión en las fábricas de todo el mundo… Los expertos del sector de las tecnologías móviles han llegado incluso a afirmar que el reacondicionado ha sido uno de los principales factores en la disminución de las ventas de smartphones, una novedad en el sector…

Las exigencias del mercado del nuevo

Los actores del reacondicionado se han impuesto a las exigencias del mercado de primera mano. Ya se trate de un smartphone de última generación o de un electrodoméstico, la calidad debe acercarse lo máximo posible a la del aparato nuevo que vende el fabricante.
Por tanto, corresponde a estos actores poner todo de su parte para conseguirlo: seleccionar sus intermediarios y socios, revisar minuciosamente cada producto, realizar las reparaciones siguiendo los métodos aprobados, utilizar piezas sueltas aprobadas por el fabricante, etc. Todos estos imperativos deben conseguir la máxima satisfacción del comprador.

Podemos encontrar este rigor y esta confianza en la garantía que se suele aplicar a este tipo de productos. Esta debe ser capaz de tranquilizar al comprador, de demostrarle definitivamente, si es necesario, que la segunda mano no tiene nada de “segunda opción”.

 

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