¿Cuánto contaminamos con el mundo digital?

«Si consideramos el ciclo de vida completo, el simple envío de un correo electrónico de 1 MB equivale a utilizar una bombilla de 60 vatios durante 25 minutos» (Françoise Berthoud, informática en Gricad).

Uno de los problemas de este consumo, es que nos creemos que lo que sucede en el mundo virtual no afecta al mundo real. Gran error. Internet no es inmaterial la contaminación digital es totalmente real. Tendemos a olvidar muy rápidamente que, para que el universo web funcione, hay que construir y mantener millones de centros de datos que almacenan la información, miles de kilómetros de redes para que la transporten y millones de ordenadores, tabletas y smartphones que se conectan a la red. Evidentemente, todo esto tiene un coste.

Pero, ¿cuál es el impacto de la web? Y ¿cómo puede reducirse?

El mundo digital: un pozo de energía sin fondo

El sector digital supone el 4,2 % del consumo de energía primario y emite el 3,8 % de los gases de efecto invernadero del mundo. Cifra que aumentará con el incremento de usuarios, además. ¿Qué quiere decir esto? No está del todo claro a nivel de cifras: The Guardian comunicó que unas 300 millones de toneladas de CO2 al año en 2010, «el equivalente al consumo de energía en Turquía o Polonia juntos». The New York Times habló de un consumo de 30.000 millones de megavatios en 2011, el equivalente «a la energía que generan treinta plantas nucleares». Y eso no es todo, ya que se duplicará de nuevo de aquí a 2025 si seguimos consumiendo del mismo modo, según un estudio de Green IT (22 de octubre de 2019).

Dispositivos
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El 30 % de este consumo eléctrico se debe a los propios dispositivos de los usuarios (ordenadores, tableta, móviles, accesorios inteligentes, etc.)

Data Center
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Otro 30 % corresponde a los centros de datos (sin incluir la energía necesaria para enfriar los circuitos electrónicos y evitar el sobrecalentamiento durante el funcionamiento de los procesadores).

Réseaux
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El 40 % corresponde a los cableados y antenas que transportan los datos.

Las tierras raras: una cuestión ecológica y geopolítica

Este sistema no solo necesita energía para funcionar, sino también un soporte. A este respecto, la cantidad de metales que se utilizan para los componentes electrónicos no deja de aumentar. Un smartphone actual contiene alrededor de 40 metales y tierras raras, el doble que hace 10 años. 

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Hay 40 metales y tierras raras en un móvil actu

Ahora bien, tanto la extracción de estos materiales como su transporte hasta las plantas de montaje y el final de su vida útil contaminan.

¿En qué se traduce esta polución? Ríos contaminados por vertidos tóxicos, lluvia ácida, destrucción de la biodiversidad local, cánceres precoces

Y, por si fuera poco, el mercado de estos materiales es una cuestión geopolítica muy delicada. La explotación de estos recursos estratégicos se está convirtiendo progresivamente en monopolio de China, que por sí sola controla el 97 % de la producción de tierras raras.

¿Cómo actuar frente a la contaminación digital?

¿De quién es la culpa? ¿De China? ¿De los centros de datos? ¿De los fabricantes de equipos? ¿De nosotros, los usuarios? Una cosa está clara: parte de responsabilidad tienen los 34 000 millones de dispositivos digitales que se usan hoy en el mundo. Disminuir la producción o consumo de dispositivos a base de alargar la vida útil de los que ya tenemos, evitando acumular dispositivos en exceso y comprando equipos reacondicionados son formas de actuar a nivel de usuario. Mejorar nuestro uso de internet es otra manera de contribuir a mejorar esto. 

Aquí os dejamos varios consejos fáciles para ser menos sucios con internet:

1. Utilizar dispositivos reacondicionados.

2. ¿Cómo hacer que los dispositivos duren mucho más tiempo?

Y tú, ¿qué haces ya para ser menos contaminante en internet? Déjanos tus ideas en comentarios, que ¡seguro que tienes mucho que decir!

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